Participacion

¿Por qué participar?

Los ensayos clínicos proporcionan información sobre tratamientos nuevos o existentes, así como acerca de sus efectos sobre la salud. Esta información puede servir para desarrollar tratamientos más seguros y eficaces.
Las técnicas y medicamentos que utilizamos en la actualidad han sido posibles gracias a sujetos que participaron en ensayos clínicos en su momento. Sin los voluntarios, no dispondríamos de tantos tratamientos eficaces ni de los extensos conocimientos que tenemos hoy en día.
Aún quedan muchas enfermedades que no se pueden tratar, o al menos no de la mejor manera, y usted puede contribuir a desarrollar un tratamiento si se ofrece como voluntario.

¿Puedo participar?

Los sujetos de estudio se pueden clasificar en dos grupos:
1.    Voluntarios sanos:
Por lo general, los voluntarios sanos no han sido diagnosticados de ninguna enfermedad específica ni toman medicación. En ocasiones se permiten determinadas afecciones o fármacos (como la alergia al polen o los anticonceptivos), pero depende del protocolo del estudio.
2.    Pacientes:
Un paciente es cualquier persona a la que se haya diagnosticado una enfermedad o que esté tomando medicación. A veces también se consideran pacientes a las personas que presentan factores de riesgo (como puede ser un elevado nivel de colesterol).
Los voluntarios sanos pueden participar en ensayos de fase I, mientras que los pacientes pueden tomar parte en ensayos de fase II, III y IV.

Fases de los ensayos

La investigación de nuevos tratamientos se lleva siempre a cabo en cuatro pasos (fases):
Fase I: estudio con voluntarios sanos
Fase II: estudio con pacientes (grupo reducido)
Fase III: tratamiento de pacientes (grupo amplio)
Fase IV: estudio con medicación ya comercializada
Puede participar en un ensayo de fase I si:
- está sano, física y psicológicamente 
- no está tomando ninguna medicación o si puede interrumpirla sin problema 
- no tiene (ni ha tenido nunca) ninguna adicción al alcohol o las drogas 
- no es alérgico a ningún fármaco
En ocasiones, para los ensayos de fase I se recurre a pacientes en lugar de voluntarios sanos, en caso de un nuevo fármaco para el cáncer o un medicamento que previsiblemente pueda tener más efectos secundarios. Un ejemplo podría ser una nueva quimioterapia para el cáncer de pulmón. En estos casos, los ensayos de fase I y II se pueden combinar.
Además de los criterios anteriormente expuestos, normalmente hay criterios específicos de cada ensayo. Por ejemplo:
- sexo 
- edad 
- proporción entre la altura y el peso 
- conducta en relación con el tabaco
Puede participar en un ensayo de fase II, III o IV si padece una enfermedad específica o factor de riesgo que esté destinado a tratar la nueva terapia. Por lo general, se autoriza el uso de otros medicamentos durante estos ensayos. Los demás criterios descritos anteriormente para ensayos de fase I se aplican también a los de fase II, III y IV.


Haga clic aquí si desea más información sobre las distintas fases de los ensayos clínicos.

¿Cuáles son las ventajas?

Participar en un ensayo puede conllevar algunos beneficios. Los ensayos clínicos están minuciosamente diseñados, los ejecutan expertos prestando una gran atención a las detalles y constituyen una buena manera de:
- desempeñar un papel activo en los servicios sanitarios 
- acceder a nuevos tratamientos antes de que estén disponibles para el público general 
- obtener la mejor asistencia médica en las instituciones sanitarias más importantes durante el ensayo
- ayudar a los demás mediante la participación en la investigación médica
- en ocasiones, los voluntarios sanos reciben una compensación económica.

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